lunes, 4 de mayo de 2015

No puedo

Ok, lo conocí en una fiesta, era su cumpleaños. Yo era una invitada extra, no conocía a nadie de los que estaban ahí, solo a dos, a la chava que me había invitado, mi roomie, y a su novio.

La verdad que desde un principio me sentí muy cómoda con todos ellos, me hicieron sentir como si ya me hubieran conocido desde hace mucho, me sentía integrada.

Bueno, pues era una fiesta, había cervezas, vodka, gelatinas bañadas en alcohol, juegos de mesa. Comenzamos jugando uno de cartas, realmente no recuerdo como se llama, pero se trabara de hacer una pirámide con varías de las cartas, y de las que sobraban se repartían entre todos. Cada vez que volteábamos una carta de las de la pirámide, cada uno que tuviese el mismo número de carta tenía chance de otorgar un shot a uno de los demás. Hasta que se bajara la última carta, ese era el que perdía y tenía que tomarse un fondo. Fue realmente divertido.

Después de jugar, una chava comentó que sabía interpretar las maneras de escribir de cada persona, simplemente necesitabas una hoja en blanco, sin rayas o cuadricula, y una pluma; con estos formar un texto, no importaba que es lo que se escribía, simplemente proyectar letras. Así que le pedí que interpretara la mía. Me proporcionaron hoja y pluma y comencé a escribir.

Comenzó a observar detalladamente la hoja que le había entregado, hizo algunos rayones, comenzó a hablar. De lo que recuerdo, dijo que yo era más apegada mi mamá que a mi papá, que tenía mis pensamientos muy centrados, o sea que tenía los pies en la tierra, dijo que tenía un pequeño vacío en mi vida, nada de que preocuparse, que lo podía llenar fácilmente, dijo que podía ser que tuviera un poco de baja autoestima, también que tenía un cliché en mi vida, es decir, que había algo que se repetía una y otra vez en mi vida, entre otras cosas.



La verdad es que me impresionó mucho porque todo lo que me dijo era cierto, la manera en que yo escribía me expresaba totalmente hacia el exterior. ¡Qué magnifico don!, el saber conocer a una persona simplemente por su escritura es algo increíble.

Bueno cabe mencionar que esta chava era la novia de él, el cumpleañero. Él le pidió a ella que le dijera lo que decía su escritura pero para él solito, quería escucharlo en privado. Fue algo extraño, pero bueno cada quien se conoce.

Después de un rato, ella siguió interpretando las escrituras de los demás, así que el cumpleañero y yo nos pusimos a platicar, primero cosas sin importancia, y después le pregunte que porque iba atrasado en la escuela, creo como 3 años, no recuerdo cuantos cumplió… hahaha. Bueno, el punto es que tenía una historia detrás de todo el desmadre de su vida. Me dijo que a casi nadie le había contado esa parte de su vida, pero que me la iba a contar, así que comenzó a platicarme.

Es una historia triste y drámatica, si fue verdad lo que me dijo, me compadezco de él. Sufrió por mentiras que le decían, una historia que le inventaron completamente despiadada. Incluso me dijo que tiene como cositas que lo alteran, como el vibrar de un celular al momento en que entra una llamada.

No sé, sinceramente tenía algo que llamaba mucho mi atención, incluso le comente a mi amiga, y le confesé que mi cliché antes descubierto, era el que me gustaban los chavos que tienen novias… si yo se que es algo muy tonto pero así me pasa, y lo he tratado de cambiar, pero bueno, el chiste es que yo no iba a hacer nada malo por que la que era su novia me caía súper bien, es una chava linda y súper buena onda. Así que dejamos las cosas entre mi amiga y yo.

De repente ya todos estábamos super ambientados, la mesa que estaba en el centro de la sala la recorrimos hacia una orilla y desde ese momento se abrió la pista de baile. Todos comenzamos a bailar y a cantar. Yo de repente veía el reloj, los minutos, las horas  se pasaban volando, y yo estaba preocupada porque al día siguiente a las 7 am tenía clase.

Intentamos varías veces escaparnos, mi roomie y yo, de la fiesta, pero todos los intentos eran fallidos, siempre nos jalaban otra vez a la pista y volvíamos a bailar, de verdad estábamos súper cómodas entre todos ellos. Pero en cuanto vi una súper oportunidad ya estaba agarrando mi chamarra y mis cosas para irme, y solo sentí que me tomaron de la mano, y me dijo: "tu no te me vas a ir". Era él, gire, lo mire a los ojos y le sonreí. Acepté bailar con él. Me divertí ese pequeño rato más.




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