Aquella primera y última vez que tuvimos la oportunidad de besarnos, cuando me decías que te morías de ganas por besarme, no te creí.
Yo había pasado por muchas cosas, y ni tantas, se hicieron más rumores de lo que en realidad había sucedido. Esa misma noche me había enterado de todo. Por eso estaba confundida, por eso no creí que lo que me decías era cierto.
Yo estaba igual, de hecho me gustabas desde antes, siempre te me hiciste una persona súper interesante, aunque no me lo creas, que la verdad dudo eso, porque tu ego es un poco alto, y no me quejo que seas así, al contrario, me encanta, cosa que yo sinceramente carezco.
No se qué cosas hayan pasado por tu cabeza, no sabía si platicar contigo, si buscarte, porque no teníamos ninguna forma de contactarnos, no tenía tu número, no te veía a diario, estudias en otra facultad, amigos en común… teníamos, los deje de frecuentar desde esa última vez.
Mi vida no ha sido perfecta, no lo es, Dios, de los problemas no he podido escapar, por todas partes se presentan en mi camino; no lo niego, sigo de pie, sonrío en los días bonitos, tengo amigos de carrera increíbles, pero no estoy al 100.
La última vez que supe de ti fue porque conocí a una maestra tuya, que no recuerdo el nombre, pero le pregunte por ti, le dije que te había conocido hace algo de tiempo. Me dijo que eras un súper chavo, de verdad, que la mayoría de los de tu carrera se distinguían por ser románticos, quien lo diría ¿eh? No pude dejar de sonreír mientras platicábamos de ti. Me preguntó que por qué nos habíamos dejado de ver, y pues le conté sin gran detalle lo que había pasado. Se sorprendió un poco, y me dijo que sería buena idea volver a hablarte.
Así que lo hice, te mande un mensaje y comenzamos a platicar, yo estaba trabajando en ese momento pero no había mucha clientela, así que en cuanto tenía chance te contestaba. Me preguntaste que por qué me había acordado de ti, así que te platiqué sobre tu maestra y de que habíamos hablado de ti. Te dio risa y seguimos platicando de cualquier cosa, me contaste que estabas planeando ir a la playa de Oaxaca, a Mazunte, y la verdad pues yo ni idea de que existía ese lugar, así que me puse a investigar, y… wow… maravillosa, una playa preciosa, medio virgen, pacifica y lugar del pecado, así decía en el artículo.
Fue lo último que hablamos, y de verdad que me dio bastante gusto saber de ti, estaba indecisa de si volver a hablarte o no, porque pues, me daba pena, que tal que pensabas mal de mi, no sé.
Aun tengo ganas de verte, de platicar de ti, de contarte de mi, realmente necesito alguien que me escuche en este momento, no busco nada más que eso, apreciaría que esa persona fueras tú.
Así que si te propongo una salida, ¿dirías que sí?


