viernes, 9 de enero de 2015

"Estrenando" bicicleta..!!

Mi bici estaba completamente abandonada en el cuarto de servicio de mi casa, con todas las llantas mordidas, las cámaras llenas de parches mal puestos y cubierta por una capa de polvo. Hace poco había leído un libro, en donde el protagonista se vuelve un campeón en el ciclismo. No voy a mentir, me motivó y me dieron ganas de montar nuevamente mi bici. 

Hacia como 5 o 6 años que no la usaba, así que me decidí, la saqué al sol, la subí al auto y salí en busca de una agencia de bicicletas junto con mi mamá. Fácil duramos como 40 minutos buscándola, no hallábamos ninguna, preguntábamos en un sitio y en otro, por fin nos supieron decir, pero la bendita agencia estaba cerrada, y había como otras 2 en la misma calle, y, por desgracia, en el mismo estado: cerradas. No nos dimos por vencidas y seguimos buscando, encontramos una en una calle sin pavimentar, el señor muy atento nos atendió y nos dijo que era necesario colocar tanto llantas como cámaras nuevas, y así fue.



Ahora sí, ya estaba lista mi bicicleta para usarse, mi mamá se fue en el auto y yo me fui a dar una vuelta en mi vieja nueva bicicleta. Me fui por todo el bulevar de mi casa dando vuelta en otro, seguí hasta llegar al libramiento y me regresé por el mismo camino.

La ida fue fácil, pero el regreso, ¡Oh, Dios mío!, fue exhausto, no llevaba agua, mis labios estaban resecos, mi lengua igual, ya no producía la misma cantidad de saliva, tuve que parar como 2 coacciones porque estaba apunto de morir… no literalmente, pero pues era obvio al tener tanto tiempo sin usarla, sólo a mi se me ocurre hacer tal barbaridad. 

Las paradas fueron como de 5 minutos, respiraba hondo, estiraba un poco mis piernas, trataba de pasar la poco saliva que mis boca producía y me reía, me reía porque no podía creer que estuviera ahí, todo ese esfuerzo valía la pena, el paisaje era hermoso, pues acá por donde yo vivo no hay muchas construcciones, por lo tanto hay muchos terrenos de campo, pero la mejor vista eran los cerros, iluminados con el sol del mediodía.



De gran ayuda fue también el viento, me hacía recuperarme más rápido y me daba ánimos de seguir, subía nuevamente a mi bicicleta y empezaba a pedalear, y seguía pedaleando. Al llegar al bulevar de mi casa todo se volvió más liviano pues el camino esta en una pendiente y eso me hace reducir el esfuerzo de mis piernas, maravilloso.

Llegué a mi casa, después de una hora, pidiendo a gritos agua, mi mamá estaba sorprendida y me regañó por lo mismo, que no debería de haber hecho tanto, para ser el primer día debería de haber empezado lento. En fin, tomé agua, me di un buen baño y fui a recoger a mi hermana a su escuela. Le conté todo y le dio gusto que estuviera "estrenando mi bici".

Hoy fue el tercer día de montarla, es increíble, te sientes libre, y lo mejor es que todo mi cuerpo duele. Digo que es lo mejor porque quiere decir que estoy ejercitando cada parte de él, y sinceramente se siente estupendo.



M.

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