lunes, 16 de diciembre de 2013

4 semanas

Yo le pregunte si la quería, tenía que escucharlo de sus labios, esos que había besado minutos antes. En mi mente sentía que estaba preparada para cualquiera que fuera la respuesta, aunque por dentro me estremecía tan solo de imaginarme recibiendo una respuesta que no quería aceptar.  No me respondió. Volví a insistir, le dije que me respondiera con sinceridad. Tomó un respiro, respondió un si. No pude hablar por 10 segundos, y por no querer aceptar la respuesta volví a preguntarle, pero no cambio lo que había escuchado, volvió a afirmar. En mi mente pasaban tantas cosas, sentía un nudo enorme en mi garganta. Pero yo me lo había propuesto, me había prometido que iba a darle fin a esta situación, la cual sólo daba vueltas sin llegar a ningún destino. Respire profundo y le dije que no volviera a hacer cosas feas, no pude decirle nada más. Me abrazó y al poco tiempo nos quedamos dormidos.

Tengo sentimientos encontrados, porque tengo miedo a perderlo. Sé que solamente alejándome podré distraer a mi mente de él. Y este momento es perfecto, un mes de vacaciones.

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