lunes, 18 de agosto de 2014

Todo tu intento

Ninguna vez te dije un te amo, no me diste la oportunidad de llegar a sentir eso a tu lado, tuviste miedo, pensaste demasiado en lo que estábamos haciendo; yo no, yo quería dar un poco más de lo habíamos logrado en tan poco tiempo, quería alargar eso que empezamos, eso que teníamos, pero, ahora, ya no hay nada, no existe esa flor en el jardín, solo hay pasto, a punto de secarse.

Actuaste muy infantil, piensas. Y a pesar de eso me costó aceptar las cosas tal cual pasaron, las cosas pudieron haber resultado mejor. Pero ahora ni siquiera me saludas de beso, no me has preguntado como estoy, cómo me he sentido, solamente pasas por enfrente de mi y me saludas desde lejos.



Por una parte creo que fue lo mejor que pudo haber pasado porque ninguno de los dos estábamos exactamente con un pensamiento de estar en una relación, porque yo por una parte me había divertido y lo había negado, y tu por otra no sabías decir en que estabas realmente, no te nacía decir que sí.

El tiempo no fue suficiente para poder establecer algo bien, pero la decisión de haber comenzado algo fue de parte de ambos, de nosotros dos. Yo sé que da miedo, que no te sientes seguro de estar enlazado con una persona, porque estamos muy acostumbrados a no necesitar de alguien más para ser felices, porque no queremos tener que estar todo el tiempo o gran parte de él con otro más.

Tal vez en un tiempo cercano te des cuenta de la gran oportunidad que has perdido, tal vez te des cuenta que no había ningún programa que seguir para poder obtener las cosas "correctamente", porque la vida no se trata de eso, no hay reglas, normas, direcciones precisas que obedecer, aquí lo que cuenta es el instinto de cada quien, el valor que cada uno tiente para poder decidirse y hacer aquello que desea.

Y aunque todo puede llegar a pasar, los errores los voy a tratar de evitar con todas mis ganas, porque estoy aburrida de caer en el mismo bache de siempre.

Lo siento, pero no lo lamento.


M.