lunes, 14 de abril de 2014

Nadie besa como tu

No es justo, no me parece justo que aún sigas apareciendo en mis sueños, odio esto, odio extrañarte tanto, porque aun lo hago, odio que ya no me busques, odio que me hayas olvidado, hecho de menos esas sonrisas que eran solamente dirigidas hacia mi.



Dicen que los vicios se dejan poco a poco, has sido tu el mío y debo dejarte ir, pero se me hace muy complicado, es algo que en algunos momentos llego a pensar que es algo imposible, porque alguna vez te dije que me iría contigo a cualquier lado, simplemente dejar que el destino nos llevara a donde él quisiera llevarnos, no importaba mucho en realidad, solo tenía importancia el hecho de que yo estaría junto a ti, el hecho de que tu estarías a mi lado.


Así no funciona, aunque me quedé dormida la otra noche junto a ti, después de esos últimos besos, esos besos que ambos habíamos dejado atrás, por tres meses, esos que habíamos quedado en no darnos nunca más. Fue imposible, era algo que los dos deseábamos.



Habíamos salido de fiesta, yo estaba con una amiga tomando cerveza y jugando con los chavos de la casa en donde estábamos, y después llegaste con los demás chavos, y habían traído una botella de whisky, nos les unimos mi amiga y yo, nos reíamos de cualquier cosa, la estaba pasando realmente bien.




De rato se fue mi amiga y un amigo. Los demás nos fuimos a un bar al centro, y después a otro. Al final nos quedamos los dos solos y fuimos a otro bar, aunque realmente ya no recuerdo nada de lo que hicimos en éste. Cuando salimos de ahí me llevarías a mi casa, entonces me di cuenta de que había perdido mi bolso, lo había olvidado en el último bar a donde habíamos ido, así que fuimos a tu casa.



Todo iba bien, de alguna manera no había pasado nada, me prestaste un pantalón para dormir y me dirigí enseguida a tu cama, estaba tan exhausta que sólo quería dormir, pero mis ideas cambiaron de opinión cuando te acostaste al lado mío, recuerdo que en cuanto te acostaste decidiste darme la espalda, y la verdad me dio un poco de risa, pero segundos después dirigiste tu mirada hacía mi y nos quedamos mirando, nuestras frentes de juntaron y sucedió, nos besamos de nuevo.



Al día siguiente me despertaste, ya habíamos perdido la primera clase, y me dijiste que si le apurara alcanzaríamos a llegar a la segunda, aunque ya habían pasado 15 minutos, pero como el profesor siempre llega tarde si lo lograríamos, así que agarre mi ropa y me cambié. 

Llegamos a la escuela pero como no traía mi credencial tuve que anotarme en la lista de entrada, y cuando acabe tu ya habías entrado a la escuela y llegaste al salón antes que yo. Fue raro, tal vez no querías que se dieran cuenta de que habíamos llegado juntos. En fin tuvimos suerte porque en clase estaban trabajando en equipos, así que realmente no pusieron mucha atención a la hora de que entré.
Pero tu sí, odié tu mirada en ese momento, quería decirte que porque no me habías esperado, pero en ese momento el profesor me dijo en broma que por qué había llegado a esa hora, pero no le respondí, sólo le sonreí.



Hablamos muy poco referente a ese día, jamás tocamos el tema de cuando estábamos en tu casa. Después de ese día no hemos salido de nuevo, supongo que tendremos otro momento a solas hasta mayo, espero con ansias ese viaje, aunque no sé realmente que esperar de él.


Me,   ...



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